
Locura absoluta durante toda la jornada de ayer en Cartagena por hacerse con una de las 1.195 entradas de fondo norte que el Real Murcia ha enviado al club albinegro. Ese gran interés de los aficionados cartageneros en no perderse el derbi del domingo hizo que estas localidades, las de 20 euros, se agotaran en cuatro horas. Sin embargo, de las 1.626 localidades de lateral superior, las de 35 euros, se despacharon poco más de cien.
Esta esquizofrenia colectiva, provocada en gran medida por la decisión de la directiva del Real Murcia de limitar el número de localidades para la afición del Cartagena, llega a su máxima expresión en el caso de Francisco Moreno, un fiel abonado del Efesé que pasó toda la noche en las taquillas del Pabellón Central, sentado en una cómoda silla pero pasando algo de frío. «He llegado antes de las doce de la noche. Después vino mi padre y a las dos de la madrugada ya éramos cinco o seis. No podíamos quedarnos sin entrada», contó el seguidor más madrugador.
A partir de las seis de la mañana empezó a incorporse gente al grupo y la cola empezó a engordar. Un grupo de estudiantes, entre los que se encontraban jóvenes socios del Efesé, como Fran Esparza o Agustín Jiménez, daba una de las claves para entender lo que ocurría. «Hoy lo que importa es hacerse con una entrada y estar con el equipo en Murcia. Luego se puede dormir y ya recuperamos las horas de clase que se pierdan», contaban los chavales.
A las siete de la mañana había casi 300 personas en la cola, por lo que el boca a boca empezó a correr por Cartagena y cuando las taquillas se abrieron, unos minutos antes de las nueve, unos 600 abonados del Cartagena aguardaban ya su turno para comprar su billete.
Avance lento
Hubo quejas por lo lenta que avanzó la cola. «Podían poner más taquilleros y más gente vendiendo», se quejaban los más impacientes, vigilando en cada momento a su vecino para no dejarse ganar ni un metro. De esta forma, para los que se incorporaron a la cola entre las ocho y las diez de la mañana el tiempo medio de espera para llevarse una entrada se aproximó a las tres horas.
No obstante, fuentes de la Concejalía de Deportes, que se ocupa de la venta de las entradas por encargo del FC Cartagena, negaron que hubieran tenido lugar «ni quejas ni reproches de nadie». Al contrario -añadieron las mismas fuentes- «la gente se ha ido muy contenta, con sus entradas para el partido, y entendiendo que lo lógico es que cada persona pudiera sólo llevarse una entrada. Al tener estas limitaciones en el número de billetes, no hubiera sido justo que una sola persona se pudiera llevar 40 entradas enseñando 40 carnés».
En cualquier caso, los que lo dejaron para última hora de la mañana, apenas tuvieron que esperar diez minutos para conseguir su localidad para el derbi.
Tarde tranquila
A las 14.00 horas se agotaron todas las entradas de fondo y, ya por la tarde, la situación se calmó bastante, ya que la mayoría de los que acudían a las taquillas se marchaban en cuanto veían que no había más papel para el fondo. Así las cosas, se vendieron poco más de cien entradas de lateral, que cuestan 35 euros. Éstas se pondrán hoy a la venta para abonados y para no abonados, también en el Pabellón Central.
Por su parte, en las taquillas de Nueva Condomina volvió a registrarse un claro dominio de la afición albinegra. Decenas de cartageneros se acercaron al estadio del Real Murcia a comprar «de lo que quedara, menos en el fondo sur», según relató un peñista a este periódico. Entre lunes y martes, la afición del Cartagena ha retirado 3.000 entradas en Murcia, la mayor parte de ellas del fondo norte (ya agotado) y del lateral superior. Al final, ambas aficiones se mezclarán en casi todo el estadio.




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