
El Cartagena encontró ayer en Villarreal la horma de su zapato. Por eso, no pudo superar a un rival incómodo y talentoso, que incluso pudo amargarle la tarde al equipo de Juan Ignacio. Como ya hiciera en la primera vuelta en el Cartagonova, el cuadro que ahora entrena Paco Herrera -Garrido lo hizo tan bien en el primer tramo de Liga con el filial que Paco Roig le ha dado el mando del primer equipo- puso en aprietos al Efesé en varias fases del partido, aunque también es cierto que el conjunto cartagenero dispuso de más llegadas -no oportunidades- que su rival.
El Villarreal B es un notable equipo, al que le sobra calidad y juventud y que tiene virtudes muy parecidas a las del Cartagena. Los dos equipos que se vieron ayer las caras sobre el césped de la gélida Ciudad Deportiva -¡qué envidia de instalaciones!- coinciden en varias cosas: tocan el balón siempre, no lo rifan nunca y se sienten más cómodos construyendo que destruyendo. Rara avis en Segunda. En conclusión, es normal que al Cartagena le costara ayer tanto imponer su estilo. El Villarreal B también quiso la pelota. Y fue un problema.
Fue un problema porque había un solo balón. Y los dos equipos querían dominarlo. Primero lo tuvo el Efesé, que arrancó de manera excepcional. Una buena acción por la derecha de Balboa, debutante como titular, se quedó sin remate. Mientras que en un saque de esquina posterior, Etxeita -otro debutante- estuvo a punto de marcar de cabeza. Fueron cuatro minutos de vértigo. Y de espejismo. Porque el Cartagena no volvió a crear peligro real hasta el minuto 30.
Lo que sí se repitió durante toda la tarde fue una cosa: el partido tuvo más llegadas que ocasiones. Es decir, ambos equipos combinaban mucho y bien y se acercaban con peligro a la portería rival. Pero los dos conjuntos tenían el mismo problema: esas aproximaciones no terminaban en ocasiones claras casi nunca, ya fuera por un error en el último pase o porque un defensa aparecía en el momento oportuno para abortar el peligro.
Con todo, fue el equipo local el que, en el minuto 11, pudo marcar, tras un gran pase interior de Cristóbal hacia Jefferson Montero, que dejó solo al ecuatoriano ante el portero Rubén, pero tras regatearle no acertó a colocar el balón en la red y su intento se fue alto y a la derecha. El pequeño jugador ecuatoriano, tan rápido como individualista, fue un incordio durante todo el encuentro. Afortunadamente, Clavero tuvo una buena tarde, al igual que Txiki en el otro lateral. En el eje de la zaga, Cygan recuperó su mejor nivel y Etxeita, pese a un par de fallos que pudieron costar caros al Efesé, aprobó su primer examen.
De Lucas aparece
El Cartagena respondió a la media hora de juego. Toché, muy trabajador, prolongó un balón largo y dejó a De Lucas solo ante Juan Carlos, pero el guardameta del filial amarillo le adivinó la intención al extremo catalán -desequilibrante también por la izquierda- y salió victorioso en el uno contra uno.
Toda la verticalidad que demostraron los dos equipos en el primer acto se convirtió en respeto en la reanudación. El Villarreal B dominaba el esférico, pero la defensa albinegra no sufría para mantener su portería a cero.
La mejor ocasión para el conjunto local llegó tras un rechace de Rubén que Matilla, un 'jugón', no acertó a colocar entre los palos. Su disparo rozó el poste.
El Cartagena, con Balboa y Toché exhaustos, la tuvo en un remate de cabeza de De Lucas, tras un centro desde la derecha, pero el testarazo se fue ligeramente desviado. Era el minuto 80 y, desde entonces, el Efesé se adueñó del balón. Muy al final, Tato buscó el 0-1. Su potente disparo se fue alto.
El Cartagena encontró ayer en Villarreal la horma de su zapato. Por eso, no pudo superar a un rival incómodo y talentoso, que incluso pudo amargarle la tarde al equipo de Juan Ignacio. Como ya hiciera en la primera vuelta en el Cartagonova, el cuadro que ahora entrena Paco Herrera -Garrido lo hizo tan bien en el primer tramo de Liga con el filial que Paco Roig le ha dado el mando del primer equipo- puso en aprietos al Efesé en varias fases del partido, aunque también es cierto que el conjunto cartagenero dispuso de más llegadas -no oportunidades- que su rival.
El Villarreal B es un notable equipo, al que le sobra calidad y juventud y que tiene virtudes muy parecidas a las del Cartagena. Los dos equipos que se vieron ayer las caras sobre el césped de la gélida Ciudad Deportiva -¡qué envidia de instalaciones!- coinciden en varias cosas: tocan el balón siempre, no lo rifan nunca y se sienten más cómodos construyendo que destruyendo. Rara avis en Segunda. En conclusión, es normal que al Cartagena le costara ayer tanto imponer su estilo. El Villarreal B también quiso la pelota. Y fue un problema.



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