
Crueldad infinita para el Efesé. El equipo de Juan Ignacio Martínez cayó ayer derrotado en su campo de manera injusta y como más duele: con un gol en el último minuto en la única llegada peligrosa del rival en toda la tarde. Los tres puntos se van a Elche gracias a una formidable jugada de Wakaso, jugador de Primera con mente de Tercera, que remató Linares, un delantero que ya se ha convertido en la bestia negra del Cartagena. Le marcó el año pasado dos goles con el Salamanca, uno en cada partido de Liga, y ayer anotó un tanto que es puro oro para el Elche en los albores de la Liga y que llena de dudas a un Efesé que no fue, ni de lejos, el que deslumbró el pasado domingo en Jerez de la Frontera.
Aún así, no mereció perder el equipo local, ya que propuso más cosas que el Elche e intentó crear peligro siendo fiel a su estilo de siempre. Mientras, el Elche lo fió todo a su grandísima defensa -colosal- y dio por bueno el 0-0 durante todo el partido. Bordalás sabía que una arrancada de Wakaso o una genialidad de Jesús Perera podría darle el premio gordo sin arriesgar demasiado. Otra vez, el técnico del Elche acertó de pleno. Otra vez, el primo Bordalás noqueó al primo Juan Ignacio.
En la primera parte hubo excesivo respeto entre los dos equipos. En el Cartagena apenas apareció Antonio Longás. Y si el maño no entra en juego, el Efesé no juega. Eso sí, las tres veces que el maño pudo burlar al indomable Wasako, que lo marcó al hombre como en los tiempos de Maradona, la zaga del Elche sufrió. Destacó un túnel a Vasco Fernandes pegado al banderín de córner que hizo que Toni Moral se plantara solo delante de Caballero. El '16' albinegro fue demasiado egoísta y quiso marcar, pese a que estaba escorado y Toché le reclamaba la pelota totalmente desmarcado en el punto de penalti. Caballero le ganó el mano a mano Toni Moral. Era el minuto 23. Esa jugada resultó determinante al final, ya que los de casa no volvieron a estar tan cerca del gol en todo el encuentro.
El ex del Racing estaba con mucha confianza, ya que dos minutos antes un centro chut suyo estuvo a punto de convertirse en el 1-0. Caballero, un candado en la meta ilicitana, salvó también a su equipo en esa acción. Antes, un grandísimo centro desde la derecha de Víctor no fue rematado de cabeza por muy poco por Toché.
No había noticias en ataque de un Elche que demostró tener una zaga notable, con Edu Albacar sobresaliente en el lateral izquierdo y dos centrales que son un lujo para la división de plata. Samuel y Pelegrín sufrieron con Toché. Pero salieron indemnes. Tiene mérito. Xumetra no apareció nunca arriba, ya que la consigna de Bordalás era que tapara a Botelho. Y lo logró.
A Kike Mateo lo dejaron demasiado solo en la parte izquierda. Allí tenía que superar a Expósito y a Lafuente, que siempre echa una mano en defensa. Y no pudo hacerlo. El único problema para Rebollo antes del descanso se lo buscó él solo. Una falta lateral lanzada por Albacar terminó en los pies de Samuel tras una salida en falso del meta del Efesé. El central del Elche lanzó el balón, de media chilena, por encima del larguero.
Sin llegadas
Tras la reanudación, las cosas no cambiaron mucho. De hecho, hubo aún menos ocasiones de gol que en el primer acto. Con el paso de los minutos, el respeto se fue convirtiendo en miedo a perder un punto en un partido cerrado y muy trabado. A cada falta le sucedía un conato de tangana. No había fútbol, Longás seguía sin aparecer porque Wakaso era su sombra y al Efesé le costaba una eternidad poner el balón en el área de Caballero.
El Elche esperaba a Generelo, pero el medio pacense no aparecía tampoco. Bordalás lo cambió y echó una cerilla en un bidón de gasolina al sacar al 'Loco' Acciari, el antihéroe del Cartagonova, que fue recibido por la grada como se recibe a los malos de la película. El argentino, en su salsa, demostró que le queda muy poco fútbol en sus botas pero que sigue siendo vital para el Elche. Hace el trabajo sucio como pocos saben realizarlo.
Toché estuvo a punto de llegar a un espectacular centro de Expósito desde la derecha y una arrancada de Botelho, que recorrió 30 metros con el balón pegado a su bota izquierda, se quedó en nada porque el brasileño no se apoyó en Víctor. Quiso hacerlo él todo y se topó con Pelegrín.
Un golpe maestro
En la última media hora, el Elche dio un paso atrás, con un 'trivote' muy defensivo, y dejó que el Cartagena tuviera la pelota. Bordalás, que puede convertirse en el entrenador de moda en Segunda en las próximas semanas, sabía perfectamente que el equipo de su primo no se escondería. Sabía que el Cartagena iba a buscar jugar el balón con criterio desde la defensa y que, en algún momento, cometería un error. El que arriesga suele equivocarse. Bordalás lo sabe. Juan Ignacio lo sabe. Todos lo sabemos.
El técnico del Elche no se equivocó. Después de un disparo de Goiria, que se fue por encima del larguero, Wakaso cogió un balón suelto en el centro del campo y dejó atrás a Longás, Expósito y Txiki. Llegó hasta la línea de fondo y le regaló el gol a Linares. El medio ghanés, de 20 años, puso la guinda a su gran partido defensivo con una jugada de 'crack'. Los locales no se lo podían creer. Los visitantes, con 500 ilicitanos soñando en la calurosa tarde del septiembre cartagenero, empezaron a celebrar una victoria de prestigio, con Acciari como maestro de ceremonias.
El FC Cartagena debe levantarse. Queda mucho por hacer. Todo. Una derrota tan cruel como la de ayer duele. Pero no hay nada que reprochar a nadie. Ni a los futbolistas ni a Juan Ignacio. Es más, hay algo a lo que agarrarse. Hace un año, ganar en el Cartagonova era como vencer en Montilivi o en El Alcoraz. Hoy, ganar en el Cartagonova es como hacerlo en el Ruiz de Lopera. Sólo había que ver cómo lo celebró el Elche y su afición. En sólo doce meses, el Cartagena se ha convertido en un grande de Segunda. Que dure.




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