
Nicolás Raimondi (Montevideo, Uruguay, 1984) se ha convertido en el nuevo ídolo de la afición del Cartagena. Es un héroe anónimo, uno de esos trotamundos del fútbol que no siempre juegan en el equipo que quieren y que están demasiado expuestos a los caprichos de la selva de representantes, comisiones, agencias e impagos que dibujan el peor panorama del 'planeta fútbol'. Pero la pesadilla terminó. Con un debut soñado -gol y victoria ante el Recreativo (3-1)-, Raimondi quiere postularse como el heredero de Toché. Desde luego, los aficionados albinegros demostraron el pasado sábado que están deseando que el uruguayo ocupe en sus corazones el enorme hueco que dejó el santomerano en el pasado mes de junio.
Precisamente desde ese mes no jugaba un partido oficial el protagonista de esta historia. «Fue en Bulgaria, pero me tuve que marchar a mitad de temporada porque no me pagaban. Luego entrené varios meses por mi cuenta y después recalé en el Huracán [equipo valenciano de Segunda B]. Lo mejor de todo es que el sábado me encontré bien físicamente, aunque tuve que pedir el cambio a falta de un cuarto de hora porque no té un pinchazo en el gemelo», explica.
Raimondi se ha instalado en la urbanización Roda Golf, en San Javier. Y cuenta que «ningún aficionado me ha dicho nada por la calle porque apenas salgo de casa. La verdad es que aún no he estado por Cartagena», reconoce. En cuanto su debut, señala que «todo fue mejor de lo que pensaba. Y esta semana me noto mucho mejor. Sé que tengo mucho margen de mejora y que debo aportar muchas cosas más al grupo. No he hecho nada todavía», dice el uruguayo, un tipo educado y humilde. Insiste en que, pese a sus casi dos metros de estatura, no es un delantero centro puramete de área.
«No soy tan rápido como Collantes, pero puedo jugar por fuera y no me veo como un ariete tanque. En Bulgaria y Brasil me ponían por las bandas o de enganche. Claro que tengo que aprovechar mi altura y que voy a buscar todas las pelotas que vayan por arriba. Pero me considero un jugador con recorrido y, más allá de los goles, creo que mi fuerte está en las cosas que puedo hacer fuera del área», sostiene el ex jugador de Pelotas, Avaí, Universitario de Sucre, Ermis Aradippou, Jorge Wilstermann y Lokomotiv Plovdiv, entre otros equipos.
Malos recuerdos
¿Qué sintió al marcar en su primer remate a portería con la camiseta del Cartagena? «Se me pasaron mil cosas por la cabeza. Fueron un montón de sensaciones las que me embargaron. He estado un año entero sin llevar dinero a casa. Yo soy un trabajador y es muy duro lo que viví. En Bulgaria no me pagaban y después ningún equipo me fichaba. Mi familia depende de mi salario y yo no aportaba nada. Cuando mi esposa salía y me quedaba solo en casa, lloraba como un niño chico. Pero eso ya pasó. Ahora miro adelante. Y cuando celebraba el gol, recordaba todo aquello», confiesa.
Raimondi espera dar la sorpresa este domingo en Riazor. «Es un campo lindo y nos enfrentamos a un rival grande. Pero podemos ganar, siempre y cuando estemos concentrados y sepamos que la historia y el escudo no cuenta. Somos dos equipos de Segunda y nosotros estamos obligados a seguir sumando puntos. Igual que ganamos dos partidos y salimos del descenso, volveremos ahí si perdemos dos veces seguidas», avisa el '25' del Efesé. Por último, el uruguayo reconoce que su sueño es «hacer una gran segunda vuelta y establecerme acá. Mi sueño era jugar en España. El Cartagena es el equipo que ha apostado por mí y yo quiero agradecérselo con un gran rendimiento durante muchos años», apunta.




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