
El uruguayo Nicolás Raimondi quiere convertirse en el fichaje más rentable de la historia reciente del Cartagena y, de paso, aprovechar la oportunidad que Pedro Reverte le brindó el pasado mes de enero para quedarse para siempre en el fútbol profesional. Ahora mismo, el Cartagena tiene todavía posibilidades de quedarse en la división de plata gracias a la inesperada y mágica aparición de 'Tutankamón' Raimondi, anoche en el estadio de Gran Canaria. Al gigante uruguayo le ha costado mucho tiempo llegar a la élite. Y no se quiere ir. Normal. Es una lástima que algunos sus compañeros en el Efesé -muchos de ellos con bastante más calidad que él- no tengan el mismo 'hambre' ni la misma necesidad que Raimondi. Una pena.
Porque el uruguayo apareció en la segunda mitad para rescatar de la ciénaga a un Cartagena que había hecho el ridículo en el primer tiempo. Frente a un rival que no expuso nada y que demostró desde el primer minuto que las vacaciones ya han llegado al vestuario de la UD Las Palmas, el conjunto entrenado por Carlos Ríos pecó de indolencia y pasividad.
Los visitantes se jugaban la vida. Pero no lo parecía. Tenían que ganar para mirar con interés los resultados de hoy en Segunda y de mañana en Primera. Pero la sensación es que el partido era lo más parecido a una pachanga de verano. Hacía calor. La grada estaba casi desierto y nadie apretaba los dientes de verdad sobre el césped.
Un dato: los primeros silbidos de la grada a sus jugadores llegaron en el minuto 4. Otro: el Cartagena forzó su primer saque de esquina a los 9 segundos de juego. Los futbolistas de Las Palmas, con los deberes hechos, esperaban algún error de los visitantes para salir al contragolpe. Y el único futbolista que hacía cosas con criterio era el talentoso Jonathan Viera, quien acaba de fichar por el Valencia y anoche quería despedirse por la puerta grande del club de su tierra.
Viera dejó su sello bastante pronto. En el minuto 14 dio un pase genial, por encima de los dormidos Goni y Paz, para que Momo batiera a Reina, tras dejar en evidencia a Gaspar. El Cartagena pudo empatar pronto, pero Barbosa despejó bien un disparo de Marc Fernández -titular a última hora por la lesión en el calentamiento de Toni Moral-. Y Braulio estaba espero. Corría y se peleaba con los centrales locales, con fama de blandos. Pero no acertaba a acabar sus jugadas. Collantes no aparecía y Álvaro Antón solo 'caracoleaba'. A los visitantes les faltaba dar un paso más.
Pudo llegar el segundo de la UD Las Palmas en el último cuarto de hora del primer tiempo. Reina hizo una gran parada y mandó al poste un remate de cabeza de Portillo, quien es peligroso en Segunda aunque juegue con el 'freno de mano' echado. El meta albinegro evitó otros dos tantos en otros dos remates de Portillo, aunque en estas ocasiones el peligro fue menor.
Cambios acertados
Tenían que cambiar las cosas tras el paso por los vestuarios, ya que el Cartagena estaba a 45 minutos de certificar su descenso. No lo parecía, viendo la actitud de los albinegros en el primer tiempo. Pero era así. Ríos acertó quitando a los horrorosos Dimas y Marc Fernández en el minuto 52. Lo normal era hacer los cambios en el asueto. Pero dio lo mismo. Josemi se colocó en el centro de la zaga y acabaron los zarpazos de Portillo. Abraham Paz mejoró muchísimo el centro del campo. Poco después entró Héctor Font por Mariano Sánchez y el Cartagena, por fin, se hizo el dominador absoluto del juego. Lo normal.
Con todo, lo mejor fue la aparición de Raimondi. El 1-1 llegó en una bonita combinación entre el uruguayo y Braulio -ambos pueden y deben jugar juntos mucho más-, quienes demostraron que la zaga canaria es de las más débiles de la categoría. Antes del empate, Collantes y Abraham Paz habían estado cerca del gol. Y Braulio había sido agarrado dentro del área, aunque no lo suficiente para que el árbitro pitara penalti.
Los pitos de la grada hicieron reaccionar un poco a los de casa. Vitolo se quedó solo delante de Reina, pero no supo marcar. El portero del Cartagena salvó a su equipo. Las Palmas fue perdiendo gas a pesar de las acometidas de Vitolo y Portillo. A la vez, Héctor Font se fue creciendo y Álvaro Antón pudo anotar el 1-2. Tenía a Braulio solo para empujar la pelota a la red, pero quiso marcar él y se equivocó.
Cuando parecía que el duelo acabaría en empate, Collantes superó al veteranísimo Pignol por la izquierda y centró demasiado pasado. No obstante, en el segundo palo estaba Abraham Paz, quien le puso toda la fe del mundo para llegar al balón y ponerlo en el punto de penalti. Barbosa, meta local, estaba despistado y Raimondi no perdonó. Fusiló a puerta vacía el 1-2, permitiendo que la castigada afición cartagenera pueda todavía agarrarse al milagro de la permanencia. El Cartagena ha dormido a seis puntos de la salvación. El sábado pasado, antes de recibir al Numancia, estaba a trece puntos de ella. Hay que seguir sumando de tres en tres. Se puede. Sí se puede.


Canal Efesé